24 octubre 2013

Pondran en marcha el primer sistema de monitoreo permanente de volcanes de Argentina

El primer sistema de monitoreo permanente de volcanes de Argentina será instalado alrededor del Copahue por la Universidad Nacional del Río Negro y el gobierno de Neuquén. Mientras tanto, los científicos de esa institución definen los detalles del primer curso destinado a formar técnicos para el monitoreo de la actividad volcánica. El doctor en ciencias geológicas Alberto Caselli explica en entrevista con Argentina Investiga cuál es la actual situación del volcán.

volcan-Copahue
El volcán Copahue será monitoreado de manera permanente
El volcán Copahue se ubica en la provincia de Neuquén y se encuentra en actividad permanente, lo cual genera una importante fuente de aguas termales, dando auge al turismo en torno al lago Caviahue y a la localidad de Copahue, donde desde hace 100 años se utilizan sus aguas termales con fines medicinales. Durante el pasado mes de mayo, el volcán tuvo tantos eventos sísmicos que las autoridades chilenas y argentinas ordenaron la evacuación de casi 3.000 pobladores a ambos lados de la Cordillera. De acuerdo a las estimaciones de los geólogos que siguieron la evolución de su actividad, las posibilidades de erupción eran de un 90%. Sin embargo, a partir de los primeros días de junio la actividad mostró una notable disminución, por lo cual las autoridades decidieron bajar el nivel de alarma para permitir el retorno de los pobladores a sus viviendas.

El doctor Caselli, del Instituto de Investigaciones en Paleobiología y Geología, llevó a cabo el seguimiento del volcán el invierno pasado durante un mes y medio, durante la erupción del 22 de diciembre de 2012 y por dos semanas más en el último episodio de mayo de este año.

-¿Cuál es el estado del volcán Copahue en la actualidad?
-Ahora está con baja actividad sísmica, menor a un evento por hora. Con más estaciones sísmicas alrededor del volcán vamos a poder interpretar mejor qué está ocurriendo, y si el proceso efectivamente ya ha culminado. Lo que es seguro es que la etapa de crisis ya terminó.

-¿Desde cuándo están investigando a este volcán?
-Somos un grupo de geólogos, que yo dirigía en la UBA (el Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos – GESVA) y ahora estoy dirigiéndolo en la Universidad Nacional de Río Negro, con la misión de estudiar volcanes activos desde varios enfoques. Esa era la idea original. Desde la sismología, desde la deformación y la geoquímica de fluidos. También con la parte geológica, petrológica de los productos que emite un volcán. Nuestra tarea ha sido más bien de investigación. Con investigadores de la UBA venimos trabajando ahí desde noviembre de 2003, cuando pusimos el primer sismógrafo. Si bien somos geólogos, también trabajamos con sismólogos de la Universidad Nacional de La Plata y con la Universidad Nacional de Cuyo, que son ingenieros y que trabajan en la parte de investigación de la deformación del edificio volcánico mediante el uso de satélites.

-¿Existe un sistema de monitoreo permanente en la Argentina?
-No, no hay. Tampoco hay equipamiento para monitoreo. Es por eso que ahora se está trabajando con el gobierno de Neuquén para instalar una red sísmica alrededor del volcán Copahue para empezar a monitorearlo.

-¿Cómo es el sistema que planean instalar?
-Ahora tratamos de colocar tres estaciones sísmicas del lado argentino para tener un mejor conocimiento, a partir de localizar dónde se producen estas señales sísmicas (epicentro y profundidad), y tratar de interpretar a partir de los estudios de geoquímica de fumarolas que realizamos y el seguimiento de la deformación superficial que estamos estudiando.

-¿Eso va a permitir una mayor precisión en la predicción de erupciones?
-Hay muchas hipótesis. Tenemos que descubrir qué pasa en la profundidad a partir de las señales percibidas en la superficie. Tenemos que sumar más técnicas para entender más. Una es la geoquímica, que va a dar una información sobre la situación del magma en profundidad, a partir de los gases volcánicos. Otra es la deformación del edificio volcánico y otras técnicas específicas por métodos geofísicos. Por ejemplo, sería importante hacer una tomografía sísmica del volcán. Para eso hay que rodear de sismógrafos el volcán y ver el interior como si fuera una tomografía de una persona. Lo que hace una tomografía es, a partir de las velocidades de onda, ver cómo son las capas en profundidad. Eso nos permitiría ver si hay cámara magmática, dónde está, qué tan grande es, etc. Al conocer mejor el volcán se puede interpretar mejor cada una de las señales que da.

-¿Quién instalaría las estaciones sismológicas?
-Yo las tengo que instalar. La Universidad de Río Negro financia el costo de los equipos y la instalación se realizará junto con el gobierno de Neuquén. Estamos por firmar un convenio marco de colaboración entre la Universidad de Río Negro y el gobierno de Neuquén para la creación, puesta a punto y gestión del observatorio vulcanológico de la provincia de Neuquén. Pero el problema es que hoy no tenemos la gente capacitada para ver esas señales sísmicas. Hay que formar gente especialmente para este tipo de monitoreo.

-¿Cuántos volcanes activos hay en la Argentina?
-La definición precisa dice que un volcán que ha tenido una erupción en los últimos 10 mil años es un volcán activo. El Lanín tuvo su última erupción hace 1.600 años. Entonces si uno incluye a todos estos volcanes como el Tromen o el Domuyo sí son muchos, más de 100. Pero si incluimos sólo a aquellos que tienen algún tipo de manifestación fumarólica o sísmica el número baja a unos 30 volcanes a lo largo de toda la Cordillera argentina. Los demás uno tendría que clasificarlos como “durmientes”.

-¿Es posible que haya una erupción sin señales precursoras?
-No, siempre hay señales antes de una erupción. Lo que sucede es que, como en el caso de la erupción de diciembre de 2012, nadie pudo percibir esas señales precursoras. Y entonces ahí cobra importancia la investigación del monitoreo. En ese momento ni Chile, ni nosotros nos dimos cuenta de que estábamos en un proceso eruptivo porque casi no había señales sísmicas. Ahora viene la parte de saber cuáles fueron las señales que dio y a partir de su identificación vamos a tratar de interpretarlas para conocer cómo funciona el Copahue.

-¿En caso de que la erupción sucediera en invierno, hay riesgo de lahares (flujos de sedimentos y agua que descienden por las laderas de volcanes) sobre la población?
-En caso de una erupción habría riesgo de lahares porque hay mucha agua en forma de nieve en superficie. Los lahares en ese caso irían a desembocar al lago Caviahue. Hasta ahora los que se generaron en erupciones históricas no dieron lugar a ninguna complicación. Igualmente, siempre la idea es poder salir antes de la erupción o a su inicio, entonces no habría problemas. Como se hizo en el último caso, cuando hubo una evacuación pensando que podría haber erupción, se hace de manera preventiva como se hizo también en Chile. Hubo situaciones particulares de las que aprendimos. La evacuación salió muy bien y, seguramente, para la próxima se perfeccionará aún más. Personalmente quedé asombrado con la eficiencia de la respuesta de la comunidad y de Defensa Civil Municipal y Provincial ante la emergencia. Ahora no hay que bajar los brazos y hacer lo necesario para que se instale el observatorio del volcán Copahue y darles más tranquilidad a los pobladores y a los turistas. En esa dirección estamos transitando.

-¿Quién puede dar la capacitación a los profesionales necesaria para el monitoreo?
-Nosotros podemos capacitar. Después vendrá la etapa en la cual el gobierno deberá absorber a estos profesionales dentro de ese observatorio. Entonces la idea es comenzar a formar esos técnicos y profesionales. En septiembre va a haber un curso de sismología volcánica que va a dictar un extranjero que ha publicado libros en 2012 sobre sismología volcánica. También va a venir un grupo de italianos. La idea es convocar a investigadores del exterior. Porque el problema es que hay dos carreras de geofísica -una está en La Plata (UNLP) y la otra en San Juan (UNSJ)- y si bien en ambas tuvimos becarios que se inscribieron al Conicet, la tentación de trabajar en la industria privada es mucho mayor. Entonces hay pocos geofísicos disponibles porque la mayoría entra con muy buenos sueldos al sector privado, sobre todo en el área del petróleo donde trabajan en prospección petrolera con métodos geofísicos. Por lo pronto lo que necesitaríamos en la Universidad es algún llamado a becas u otro sistema para captar gente interesada. Ahora estamos terminando con los requisitos administrativos para formalizar el curso.

-¿Cuál es el perfil requerido para ingresar a ese curso?
-El nivel requerido para acceder a este curso puede alcanzarse desde varias carreras. Lo ideal es tener una base de física y/o geofísica. Puede haber geólogos dedicados a la sismología, lo cual nos parece viable porque tendría que profundizar sólo en conocimientos de matemática y física. También desde el lado de la ingeniería y de la física es posible incorporarlos.

Paulina Andrés
Pedro Tripoli
Área de Comunicación
Universidad Nacional de Río Negro

http://infouniversidades.siu.edu.ar/noticia.php?titulo=el_volcan_copahue_sera_monitoreado_de_manera_permanente&id=1951

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