25 diciembre 2007

Logran estimular el crecimiento de plantas

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=973660

Es mediante el uso de un compuesto químico modificado que también aumenta la resistencia al estrés.Desarrollo de investigadores de la UBA
Ciertos compuestos que existen de manera natural en las plantas pueden ser modificados en su estructura química para ser aplicados en los cultivos y así mejorar su crecimiento y su respuesta ante situaciones de estrés. Esto redunda en un mejoramiento en la cantidad y la calidad de las cosechas.

Uno de estos compuestos fue desarrollado por investigadores del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la Universidad de Buenos Aires. Evaluado por un equipo de la Universidad de Paraná, en Curitiba, Brasil, se demostró que acelera el crecimiento de plantines de manzanas y de eucaliptos obtenidos por micropropagación.

Se trata de un compuesto análogo a otros descubiertos en 1979 en el polen de la canola o colza (Brassica napus), una planta oleaginosa. A fines de la década del 60 se sabía que la aplicación de ese polen en plantas producía efectos beneficiosos. Por ello surgió el interés de identificar los compuestos. Tras diez años de trabajo, a partir de 200 kilogramos de polen de canola, investigadores estadounidenses lograron obtener sólo cuatro miligramos de una sustancia pura, lo que muestra que estas moléculas se encuentran en proporciones muy bajas en la naturaleza.

Cuando, mediante rayos X, lograron determinar su estructura, se vio que ésta se parecía a la de las hormonas esteroides de los mamíferos, por ello se los bautizó brassinoesteroides, término que designa hoy a toda una familia de compuestos. Desde entonces se los halló en todas las plantas estudiadas, siempre en mínima proporción.

Pero ¿qué función cumplen estas hormonas? “Los primeros experimentos mostraron que promueven diversos fenómenos fisiológicos vinculados al crecimiento y al desarrollo de la planta”, afirma la doctora Lydia Galagovsky, investigadora de la FCEyN.

Los brassinoesteroides protegen a las plantas del ataque de hongos e insectos y mejoran la respuesta ante el estrés por la falta de agua, el frío o el exceso de sal en el suelo. Por esto y por ser compuestos naturales fueron aprobados como pesticidas biorracionales por la FDA (Administración de Alimentos y Drogas) de los Estados Unidos.

“En 1996 se desarrollaron plantas mutantes que no pueden sintetizar estos compuestos, y ello afecta su desarrollo: las plantas resultan enanas o infértiles”, comenta el doctor Javier Ramírez, investigador en la FCEyN y del Conicet. Por su parte, Galagovsky agrega: “Lo interesante es que si se aplican brassinoesteroides la situación se revierte.”

Crecimiento acelerado

El interés de diversos laboratorios en el mundo es desarrollar análogos de brassinoesteroides, es decir, moléculas que sean más activas y sencillas de sintetizar. Con este objetivo, Javier Ramírez modificó la estructura de uno de ellos con el agregado de flúor, que aumenta su estabilidad. Precisamente, estas sustancias no son muy estables a campo, pues se degradan cuando ya han cumplido su función.

“Quisimos ver qué pasaba si agregábamos flúor a la molécula, y un colega de Brasil, el doctor Adaucto de Pereira Netto, comprobó que aceleraba el crecimiento de los plantines de cultivos de importancia comercial, mientras que el compuesto natural no tuvo ningún efecto”, detalla Ramírez.

Galagovsky compara: “Estos compuestos son como las vitaminas. Cuando uno está bien, y las condiciones son óptimas, tomarlas no produce ningún efecto. Pero si la persona tiene deficiencia de algún nutriente, las vitaminas hacen su aporte”.

Claro, al igual que las vitaminas, el exceso puede tener efectos perjudiciales, y éstos varían con la geografía y las condiciones ambientales. Por ello se requieren estudios para determinar la dosis justa que produce un efecto óptimo sobre cada cultivo en cada región.

El problema de estos compuestos es que son difíciles de sintetizar en el laboratorio. Una solución es fabricarlos a partir de algún material abundante en la naturaleza. En Cuba, por ejemplo, se los produce a partir de compuestos obtenidos de algas.

De interés mundial

En los laboratorios de Exactas, los investigadores lograron sintetizar numerosos análogos de brassinoesteroides a partir de una materia prima muy abundante en la Argentina: subproductos de la industria del aceite de soja.

Actualmente, los brassinoesteroides son estudiados por diferentes grupos de investigación en el mundo, en particular en Cuba, Bielorrusia, Japón, China y Estados Unidos. Algunos análogos ya desarrollados se incorporan a agroquímicos comerciales, pues, aplicados en proporciones mínimas (10 a 100 miligramos por hectárea), refuerzan las defensas propias de las plantas, mejoran la respuesta al estrés y aumentan el rendimiento de las cosechas.

“La ventaja de estas sustancias es que son amigables con el medio ambiente, pues protegen a las plantas sin necesidad de fertilizantes y pesticidas, que son productos altamente contaminantes del suelo y de las napas de agua, por ello representan una opción interesante para aumentar la producción vegetal”, subraya Galagovsky. Si se los puede producir a nivel comercial a partir de subproductos de la industria del aceite de soja, el beneficio sería doble.

Categorizado | Inventos y descubrimientos argentinos

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